El miedo a escribir

Un día de 1988 mi padre llegó a casa cargando un raro maletín. Lo colocó sobre la mesa del comedor, deslizó un broche del costado y desprendió la tapa dura que cubría una máquina de escribir.

–Esta es tuya–me dijo.

No recuerdo la marca, pero recuerdo que era gris y que, a partir de ese momento, todo lo que escribía lo hacía presionando las duras teclas de mi nueva compañera. Escribí de todo: poemas, cartas, cuentos, sueños… y lo hice sobre todo tipo de superficies: hojas, servilletas, papel de estraza, papel lustre… Sin cuestionarme nada, yo escribía.

Hoy, me veo ante al menos diez ventanas abiertas en la pantalla de mi ordenador y me freno a mí misma pensando y repensando qué escribir y qué no; revisando textos sobre el tema en la red, leyendo lo que se ha dicho al respecto, tomando notas, dándole otra vuelta más para, frecuentemente, desistir en el intento.

Tras analizarlo, he llegado a la conclusión de que esta parálisis no es desidia, es la sensación de pequeñez que da verse ante tanto autor no leído y tanta información desconocida; es la perplejidad que causa este inmenso mundo parlanchín; es la dureza que, a veces, imprimimos sobre nuestros textos que se esconden como niños regañados por fallidos o por no ser lo suficientemente buenos. ¿Suficientemente buenos para qué o para quién?

Si me regreso a aquellos días de la vieja máquina, recuerdo que escribí, sobre un pliego de papel manila, el cuento de una niña que se hacía chiquita y entraba por una puerta a otro mundo lleno de capullos y flores donde dormía y bebía el agua que escurría de las hojas de un rosal. Mi madre me leía cada noche algo distinto y, claramente, entre estas lecturas estaban Alicia y Pulgarcita. ¿Qué podía saber una niña de ocho años sobre intertextualidad? Nada, pero instintivamente, tomé un par de obras conocidas como referentes para crear una de mi autoría.

Luego, queriendo crear algo propio y original, muchas veces he tirado mi trabajo por pensar que no sirve. Pero el secreto está en que formamos parte de una tradición, rica, jugosa y dadivosa, que nos nutre para crear y a la cual hay que honrar en las palabras. Si queremos escribir, debemos ir creando un oficio con trabajo constante y aprovechar que existen espacios como éste para compartirnos en letras.

Sígueme en twitter: @monbonfil

3 comentarios sobre “El miedo a escribir

  1. Tal vez no es miedo a escribir entonces, es miedo a la reacción que el lector pueda tener ante lo que escribes. A mi me pasa algo similar, tengo escritos en borradores, cuentos, adaptaciones de obras de teatro, canciones, el intento de mi biografía, pero muy pocas cosas he expuesto en público por el miedo, precisamente a que la gente no congenie con lo que escribo, que no se sienta identificado, a final de cuentas creo que escribimos buscando que nuestros textos logren empatizar al menos con un lector, recibir reciprocidad, al mismo tiempo que liberamos ese algo que tenemos dentro y que en lugar de gritar lo escribimos. Concuerdo en que hay que crear un oficio que se nutra a base de constancia y aprendizaje, caí en tu blog por casualidad, espero poder adentrarme más en ese mundo donde la niña chiquita entró al mundo lleno de capullos y descubrir qué hay más allá… sin miedos… 😀 saludos!

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    1. Yerro:

      Concuerdo totalmente. Quizá lo más aterrador de escribir es compartir nuestros textos y recibir una reacción negativa porque en lo que escribimos salpicamos porciones delicadas de nosotros mismos y buscamos ser tratados con suavidad. La realidad es que una buena crítica nos hace madurar, nos confronta con nuestras fallas y nos obliga a volcarnos de nuevo en las palabras para hacer algo mejor.

      Agradezco profundamente tus palabras.
      Nos seguimos leyendo.

      ¡Felices fiestas!

      Montse

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  2. ☼ TODO ES MUY CIERTO DE LO Q EXPLICA ESTE TEXTO ☺ Se Ha Perdido ese Tipo de Tradición en Todo el Mundo ►Por La Tecnología No a Servido de Mucho Pero También Olvidamos lo Tradicional Es Muy Raro Quien Escriba a Maquina o Quien Lea Un ~Cuento a Niños para Dormir Eso Quedo en El Olvido ◄
    → VENEZUELA SOS
    AYUDANOS A RESTABLESER LA VERDADERA DEMOCRACIA.

    Me gusta

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